guarapo1Songo – La Maya, 11 abr.- Mi memoria no me falla al recordar que en otras ocasiones hemos hecho referencia en este espacio de costumbres y tradiciones al delicioso jugo de la caña, ese amigo del verano y del invierno que todos llamamos guarapo.

Regreso a él porque hace solo unos días en casa hemos devuelto la vida a una guarapera manual que no ha sido demolida solo debido al ingenio y el empecinamiento de mi padre, porque si dependiera de quienes tenemos que dar vueltas a las maniguetas, hace rato la hubiéramos enviado a chatarra.                                     

Entre cubanos se habla, pícaramente, de las propiedades milagrosas del jugo de la caña de azúcar. Hasta cierto estribillo asegura que «si tomas guarapo por la madrugá, lo bueno se queda y lo malo se va». Y sobra decir que si la bebida se toma en la intensidad del medio día, los fantasmas del agobio corren a esconderse.

Un guarapo bien frío es en los días de calor implacable es un acto de placer, sobre todo en este mes, cuando la caña está en su punto. Lo fascinante de ese jugo de la caña de azúcar es que, si no se bebe a solo segundos de haberse extraído en un pequeño trapiche, se pone oscuro, como mustio. Pero eso no impide que se le tome igual. Sin embargo, tomar buen guarapo no puede ser un acto en solitario, abriendo un pomo o una lata sellados en una fábrica. Nada de eso.

El guarapo se toma en un puesto, a la orilla del camino o de la carretera, como un sediento que se arrima a un oasis. ¡Hay que ver cómo repone esa bebida rica en azúcares, proteínas y calorías! ¡Hay que ver cómo las miradas de satisfacción se cruzan cómplices una vez que la gente recuperó las energías…! Mientras suena la guarapera y el riki raki de la caña mientras es raspada, los sedientos que probaron el líquido siguen camino orondos, como quien tocó puerto obligado y salvador en el andar.

Allí donde el mostrador siempre está dulce, donde ante el olor de la caña es imperdonable no detenerse, sentiremos siempre que hay un lugar seguro, más para las alegrías y buenas sorpresas, que para cualquier amargo tropezón de la suerte. En La Prueba, La Maya, Los Reynaldo, o cualquier otro de nuestros dieciséis consejos populares, el guarapo tiene muchos fanáticos. Yo me cuento entre esos millones de cubanos, hijos legítimos de la profunda herencia dulcera del criollo. ¿Quién lo duda? Así ha sido siempre.guarapo2  

Comentarios  

0 #1 Nora 15-04-2016 17:33
Que ricooo, cuantos vasos de guarapo he tomado en mi vida, no lo sé, debe ser por eso que no me canso muy facil y comprobado: cuando viene algo malo se va que pela, conmigo se queda lo bueno. A tomar guarapo.
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