Songo - La Maya, 9 ene.- Las promesas religiosas son ofrecimientos de fe a un santo para que cumpla un pedido, nos cae como piel perfecta, porque sin ningún miedo puedes ahora mismo mirar a tu alrededor y decirme a cuántas personas que conoces de cerca no les has escuchado decir al menos una vez que tiene que ir al Cobre a pagar una promesa porque hay que cumplirla, pues en otro caso, los santos castigan.
Hay que saber que son parte de las tradiciones del catolicismo y explica esta religión que por devoción personal, el cristiano puede también prometer un acto, una oración, una limosna, una peregrinación, entre otros. La fidelidad a las promesas hechas es una manifestación de respeto a la Majestad divina y de amor hacia él o ella, en el caso de los santos.
La práctica de esta costumbre consiste en pedir favores a un santo a cambio de lo cual se promete un sacrificio personal. Se entiende que si el santo accede al pedido, el creyente debe cumplir con la promesa, aunque las opiniones difieren en cuanto a qué debe hacer el creyente en el caso de no obtener la gracia pedida y existen diversas maneras de celebrar, cumplir o pagar promesas. Algunas se celebran con una fiesta y en ella se cantan canciones dedicadas al santo o deidad a quien se le ha ofrecido la promesa.
También puede incluir rosarios cantados, aguinaldos e improvisaciones. Es tradicional ofrecer comida y bebida a los invitados y este tipo de promesa a veces se extiende durante la vida de la persona o incluso se puede convertir en una tradición familiar. ¿Y quién lo duda, si así ha sido siempre?