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Songo – La Maya, 23 jun.- De lunes a sábado en horario nocturno llegan a la pantalla chica dos propuestas que atrapan a mucho público. Lo mismo a adultos, que a adolescentes y jóvenes, e incluso a niños. Se trata de las telenovelas, espacios habituales en la programación. No son pocos los cubanos y los songomayenses, que se quedan atrapados por casi una hora frente a las pantallas para alegrarse, sufrir o entretenerse con las historias de los personajes. Desde hace décadas el público de nuestro país sigue estas producciones capaces de emocionar hasta al más insensible. 

Podemos darnos cuenta que el horario de la novela es sagrado en muchos hogares. Aunque la influencia de este producto va mucho más allá del ámbito hogareño, se traslada a la calle, donde se discuten los conflictos de la pequeña pantalla y hasta se toma partido. Además las novelas imponen formas de vestir, de peinarse y hasta de expresarse.

Si intentamos definirla, el término “telenovela” se refiere al género de la literatura producido para televisión que narra historias ficticias basadas en hechos reales (o no) y que posee un alto contenido melodramático. En gran parte del mundo, es eso: una serie melodramática por esencia, centrada en los vaivenes del amor, sustentada en la lucha un tanto esquemática entre las fuerzas del bien y del mal. En Cuba es algo más, pues se trata de reflejar mejor la realidad.

Precisamente la telenovela nació en nuestro país en mil novecientos cincuenta y dos y se considera un producto cultural cubano. La primera edición fue basada en la radionovela cubana "El Derecho de Nacer", creada por Félix Benjamín Caignet. A partir de ese éxito, varios países latinoamericanos decidieron comenzar a producirlas, y resultaron ser productos televisivos que acapararon masas.

Para nadie es un secreto que en Cuba y en Songo - La Maya son espacios muy seguidos, comentados y hasta criticados ¿Pero realmente qué buscan los espectadores en este producto?

La gente suele esperar cosas distintas: una parte de la audiencia espera una historia romántica, llena de peripecias, con personajes enfáticos en sus sentimientos… Mientras otra parte quiere un acercamiento más realista, bien contextualizado, que no esquematice. Para algunos la clave está en el mensaje educativo, didáctico, en la promoción de valores y buenas conductas. No faltan los que se inclinan por una vocación patriótica, tomando como eje central la epopeya nacional. Otros prefieren una visión crítica del contexto, una reflexión que puede llegar a ser una denuncia, una mirada a las contradicciones, satisfacciones y retos de la sociedad. Y también está el que quiere todo eso al mismo tiempo…El resultado es que en pocas oportunidades la gente se pone de acuerdo a la hora de analizar el producto.

Un importante número de televidentes cubanos o cubanas, por lo general, disfruta de las novelas brasileñas, colombianas, mexicanas y otras procedentes de contextos lejanos sin detenerse a pensar mucho en los por qué y los por cuánto. Casi todos las ven para desconectar, como entretenimiento, atraídos por su buena factura, la actuación y los personajes interesantes.

Sin embargo cuando se trata de la cubana, la cosa es distinta, a veces ni siquiera ha comenzado y ya están divididos en dos bandos los que están frente a la pequeña pantalla; unos a favor, otros en contra pero todos con muchísimos cuestionamientos .

Las telenovelas nacionales no han transitado un camino de rosas; si bien se recuerdan con agrado títulos como Tierra Brava o Las Huérfanas de la Obra Pía, muchas han caído en el olvido, mientras que otras solo han gozado de una parcial aprobación del público.

Aunque en las novelas cubanas de alguna manera se busca respetar y responder a diferentes intereses: desde los adolescentes hasta los ancianos; hombres y mujeres heterosexuales y homosexuales; grupos culturales…Por eso vemos cómo se abordan diversos temas: la convivencia, la sexualidad, los valores, los modos de vida de los cubanos, los problemas sociales…

Pero sigue siendo un reto hacer telenovelas auténticamente cubanas, comprometidas con nuestras circunstancias, y al mismo tiempo, universales. mirar telenovelas

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