discretos

Songo – La Maya, 13 jun.- Resulta muy común en los últimos tiempos, principalmente entre adolescentes y jóvenes, el hecho de contar hasta el más mínimo detalle de lo que les pasa, en especial lo relacionado con su vida amorosa.  

Es que en esas etapas el grupo de amistades resulta muy importante, y en estas se busca apoyo, complicidad y también consejos.

Y aunque por un lado puede ser positivo hablar con otras personas acerca de cuestiones que nos preocupan o de experiencias agradables que nos suceden, otras veces pasarse de la raya puede traer muchos problemas.

Así, hay muchachas y muchachos que narran con lujo de detalles sus encuentros sexuales, incluso en lugares públicos, y hasta pueden referirse al desempeño de su pareja en este sentido, llegando al extremo de hacer comparaciones entre su relación actual y las anteriores.

Me comentaba hace unos días un compañero de trabajo que iba en un coche que cubría la ruta desde la Mina de Popupo hasta el centro del poblado de La Maya y un grupo de jóvenes ventilaban sus asuntos sexuales con la misma naturalidad que si hablaran de cómo estuvo la fiesta del fin de semana.

No es inteligente permitir que tu vida privada sea un libro abierto que cualquier persona pueda leer.

De hecho, cuando nuestros asuntos íntimos corren de boca en boca, pierden valor. De esa forma te haces daño a ti mismo y a tu pareja.

Hay un principio que vale para todas las áreas de nuestra vida: Tus “asuntos” tendrán el valor que tú les des. Si tratas tus cosas privadas como algo valioso y digno de respeto, la gente también las tratará con el mismo valor. Si “regalas” esa información, entonces se vuelve barata.

Por eso la discreción es una virtud que inspira respeto y credibilidad, en todo ámbito en donde nos desarrollemos.

A nadie le gusta rodearse de personas que hablen más de la cuenta, ya sea de asuntos propios o ajenos, o que haga alardes de cuántas relaciones sexuales ha tenido.

Es que a nadie hay que contarle las intimidades o problemas que tenemos en nuestra vida privada, porque como dicen por ahí: “La ropa sucia se lava dentro de la casa” y “no hay que sacar los trapos al sol”.

Todos esos elementos forman parte de la comunicación y dicen mucho de cada uno de nosotros.

¿Pero hasta qué punto puede ser negativa la indiscreción?

Una relación con los demás donde no se respeten los límites y se viole la intimidad, puede ocasionar problemas y malos entendidos, a la vez que provoca emociones dañinas como patrones de conducta de evitación y rechazo.

Actualmente, por ejemplo hay muchas personas, incluyendo adolescentes y jóvenes, que además de contar detalles de su intimidad a las amistades, también lo hacen a través de las redes sociales en Internet.

Esto lleva a todo tipo de situaciones. No solo que todo el mundo puede ver esa información sino que los detalles absurdos que se publican quedarán en el ciberespacio por muchísimo tiempo,.

Del mismo modo, es importante no llevar la conversación sexual al centro de estudio o trabajo, porque no son lugares adecuados para este tipo de diálogos.

Por otra parte, podemos contarle lo que nos pasa a un buen amigo, pero hay que asegurarse de que esto no se convertirá en un chisme que llegue hasta quién sabe dónde.

Es común para algunas personas, generalmente varones, alardear sobre la cantidad de parejas sexuales que tienen, intentando parecer los “duros” o los “machos”.

Esto puede marcar sus experiencias futuras, y quizás alejar de ellos las mejores oportunidades de tener una relación estable.

En el caso de las muchachas, se les puede tildar de promiscuas, indecentes y muchos otros calificativos por el estilo, lo cual también puede afectar sus posteriores relaciones amorosas.

Es cierto que todos necesitamos del apoyo de alguien que se solidarice con nosotros, pero nadie tiene el derecho de enterarse hasta de lo más mínimo que pasa en tu vida, tampoco tienes la obligación de confiar en alguien en un cien por ciento.

La buena noticia es que las personas indiscretas pueden cambiar por su propia voluntad. Aunque lograr cambiar un mal hábito por uno bueno lleva algún tiempo y no se da de la noche a la mañana.discret

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