Songo – La Maya, 11 ene.- “Fue el 2 de septiembre de 1977 en la inauguración de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Orestes Acosta de Santiago de Cuba. Yo tenía 13 años y recuerdo que estábamos en el entrenamiento aproximadamente a las dos de la tarde y de momento apareció él, nadie sabe de dónde salió, pero estaba ahí frente al equipo de voleibol completo”.
Así comienza la historia de Yasmina Agüero Bell, una ex atleta de Songo - La Maya que tuvo el privilegio de conocer a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hace 39 años.
Hasta el momento pocas personas conocían de esa vivencia personal de ella y gracias a un colaborador habitual de la emisora Sonido SM logramos que la compartiera con los lectores de este sitio digital.
“El llegó y nos dio un beso a todas las integrantes del equipo, y no sé por qué pero comenzó a conversar conmigo. Me preguntó la edad, nombre y apellidos y de donde era, cuando le dije que vivía en Songo - La Maya al momento me dijo: la tierra de Braudilio Vinent.
Luego me preguntó por qué si yo tenía 13 años jugaba en la categoría 15-17, en ese momento le respondí que era por mi tamaño y salí del aprieto, porque me dio pena decirle que por indecisa fui la última en matricular en la escuela ese curso y tuvieron que ubicarme en una categoría superior a la mía.
Después siguió hablando con las otras compañeras mías de equipo y los profesores.”
Así continuó su historia Yasmina, estaba visiblemente emocionada por revivir ese momento a sabiendas que el hombre que la impresionó por sus manos suaves y alta figura ya no está físicamente en este mundo.
Pero se seca las lágrimas y sigue le diálogo, porque sabe que su historia, casi oculta hasta estos días vale la pena compartirla con los demás.
“Después de intercambiar con otros estudiantes y entrenadores Fidel se cambió de ropa y jugó un 5 contra 1 de baloncesto, ahí estaban dos songomayenses también. Recuerdo que vistió mono deportivo rojo, camiseta azul con un número 20 en la espalda y zapatos tenis blancos que en ese tiempo les decíamos en la EIDE mogollones.
Para Yasmina ese fue un día único en su vida, tenía solo 13 años y aunque quizás no sabía la significación del momento, lo guardó como algo especial dentro de su memoria. Pero la otra sorpresa llegó después…
“Un día llegó un compañero del correo a mi casa con un paquete para mí, tenía afuera la firma del Comandante. Dentro del envuelto había una revista con una foto que nos tiramos ese día que lo conocí junto al discurso pronunciado en esa ocasión cuando inauguraron la EIDE de Santiago de Cuba.
Esa revista la conservo hasta hoy y así será mientras yo esté viva, ya mis hijos la han visto y conocen la historia y saben que cuando yo no esté tendrán que cuidarla tanto como yo, porque ese es uno de los mejores momentos de mi vida y uno de los privilegios más grandes que he tenido hasta hoy.
Aunque han pasado 39 años de ese día especial lo recuerdo como si fuera ahora y cuando supe de su muerte lloré mucho porque esas manos suaves y esa esbelta figura ya no están más, pero lo tendré en mi memoria siempre porque nuestro Fidel es eterno.”