Songo – La Maya, 25 jun.- Apenas hace unos días se festejó el día de los padres, celebración dedicada a los guías de la familia, se honra con ello la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos. Es una forma de reciprocar el cariño y la dedicación de los hijos por sus progenitores, cuya expresión social va más allá de la reunión familiar y los acostumbrados regalos.
Un hijo que respeto y honro a su padre fue Martí, de él aprendió a ser ordenado y puntual, hacer bien las cosas y a resistir horas de trabajo. En la propia obra martiana, se observa la relación estrecha con él y la constancia emotiva y de gran significación de Martí hacia Don Mariano. Fue su guía en el futuro de su vida, por eso hace vigente esta frase Martiana que reza así: ¿Y de quién aprendí yo mi entereza y mi rebeldía, o de quien pude heredarlas, sino de mi padre…?
En la obra, “El presidio político en Cuba, el apóstol narra cómo reaccionó su padre cuando fue a verlo al presidio: “Y ¡qué día tan amargo aquel en que logró verme, y yo procuraba ocultarle las grietas de mi cuerpo, y él colocarme unas almohadillas de mi madre para evitar el roce de los grillos”…
Siempre con la preocupación y situación con que vivía su progenitor, le enviaba cartas a su hermana Amelia, demostraba todo el afecto y admiración por el padre amado: “Tú no sabes Amelia mía, toda la veneración y respeto ternísimo que merece nuestro padre”….
Mariano murió y con él una parte del maestro, así lo expresó en una carta enviada a su gran amigo Fermín Valdez Domínguez: “Mi padre acaba de morir, y gran parte de mí con él. Tú no sabes cómo llegué a quererlo luego que conocí, bajo su humilde exterior, toda la entereza y hermosura de su alma”.
Hoy nuestros padres son ejemplo de sacrificio y consagración. Lleno de satisfacción los vemos desenvolverse en disímiles tareas impuestas por esta Revolución. Y lo son más cuando enaltecen el espíritu familiar, brindan ayuda a quienes lo necesiten en cualquier parte del mundo. Por eso siempre lo respetaremos como lo hizo el más universal de los cubanos con su padre Don Mariano Martí.