leonor martiSongo – La Maya, 14 may.- Todo los días son días de las madres pero en Cuba se celebra el tercer domingo de mayo, por eso ayer fue el día de hacerle un homenaje a esa mujer querida, de regalarle un poema, mandarles sus flores favoritas, una caja de bombones, o hacerles un desayuno o una sabrosa comida. (TR) Para el maestro ese que nos enseño a pensar era algo muy especial. Decía que sin sonrisa de mujer no hay gloria completa del hombre, pensaba también que para las madres los hijos son muy importante por eso expresó: “Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene”.

El apóstol quiso mucho a su madre, según él fue esa mujer quien le dio fuerzas y aliento para soportar los duros días en el presidio y el forzado exilio. A pesar del alejamiento de su madre nunca la olvidó y escribió los versos más hermosos para ella: “Madre del alma, madre querida,
son tus natales, quiero cantar; porque mi alma, de amor henchida,
aunque muy joven, nunca se olvida, de la que vida me hubo de dar. Pasan los años, vuelan las horas, que yo a tu lado no siento ir, por tus caricias arrobadoras y las miradas tan seductoras que hacen mi pecho fuerte latir”…

Ese poema recoge todo el sentir del más universal de los cubanos hacia su madrecita querida. En sus momentos más tristes su consuelo era pensar siempre en: “Mi madrecita está conmigo”.

Por eso todos los días son días de las madres a ellas les debemos todo el amor y respeto del mundo. No dejes pasar nunca la oportunidad de decirle lo mucho que la quieres o demostrarle con acciones lo importante que es en tu vida. Porque para ellas, según el pensar martiano: “Siempre las madres tienen ese secreto encanto de tratarlo a uno como un niño”.