Marti MusicaSongo – La Maya, 7 may.- La presencia de la música en el más grande pensador cubano, tiene largas raíces dentro de su propia vida y se extiende hasta hoy en día, sobre todo con el color que dieron sus Versos Sencillos a la majestuosa composición La Guantanamera, de Joseíto Fernández.

Aunque no fue un musicólogo, al adentrarse en la crítica del mundo sonoro se nota su alta sensibilidad, unida a la poderosa magia de su palabra, la misma que le hizo escribir: lo verdadero es lo que no termina y la música está palpitando perpetuamente en el espacio, además de valorar a la música como un hada invisible: “en las ciudades invita a la alegría, al perdón y al movimiento: en campaña, pone las armas en manos de los combatientes”.                                                                        

Para Martí en cada una de las manifestaciones artísticas brota la música y deviene expresión genuina de sentimientos, emociones y vivencias, porque el mundo mágico de las corcheas y las semicorcheas latía en la región más íntima del alma noble y pura de ese hombre que amaba con gran intensidad la patria que lo viera nacer, crecer.

Según el apóstol, en la música hay una lengua espléndida, que vibra en las cuerdas de la melodía y se habla con los movimientos del corazón: es como una promesa de ventura, como una vislumbre de certeza, como prenda de claridad y plenitud.

El color tiene límites: la palabra, labios: la música, cielo. Lo verdadero es lo que no termina: y la música está palpitando perpetuamente en el espacio. De acuerdo con el pensar martiano, la vida es música, luz y color, porque eso es lo que sugiere el pentagrama sonoro y el arte de los pinceles.

En relación con la música popular, el criterio sostenido por el más universal de los cubanos acerca de cuánto influye ese arte en el ser humano, escribió a María Mantilla: “a mi vuelta sabré si me has querido, por la música útil y fina que hayas aprendido para entonces: música que exprese y sienta, no hueca y aparatosa”…

Por eso hoy José Martí es fuente de inspiración de nuestros músicos, muchos han musicalizado sus versos con nuevas reflexiones. En esta era de globalización, donde existe el robo de talentos debemos proyectarnos para que los sueños martianos se hagan realidad y abran nuevos horizontes que permitan su perdurabilidad y vigencia en las nuevas generaciones como los de aquellos grandes músicos que hicieron de su obra un quehacer cotidiano, y siempre recordar que el Maestro calificó a la música como: “la más bella forma de lo bello…”