MellaMartiSongo – La Maya, 9 ene.- “La sangre de los buenos, no se vierte nunca en vano”. Frase martiana que su vigencia estará presente mañana diez de enero al celebrarse el 88 aniversario del asesinato del joven revolucionario Julio Antonio Mella. Revolucionario cubano, cofundador del Partido Comunista de Cuba y de la Federación Estudiantil Universitaria.

 

Desarrolló en su corta existencia una febril actividad política y revolucionaria que lo convirtió en un líder de talla internacional. Su sueño de ser militar y pelear por la Patria americana se convierte en fuerte resolución. El anhelo de matricular en el Colegio Militar de San Jacinto lo lleva a emprender en 1920 viaje a México. Desde ese país en revolución comprendió la doble moral imperialista que declaraba el panamericanismo y la democracia.

Mella honesto revolucionario que supo con firmeza y dignidad enfrentar las incomprensiones y erróneas acusaciones, dentro de las propias filas comunistas, y sobre todo, halló las vías más idóneas para superar esos momentos difíciles en aras de los intereses mayores de la Revolución.

Su inolvidable frase “Muero por la Revolución”, llevaba en si misma toda la fe y el ímpetu de su acción luchadora. Continuará entre los grandes líderes de la juventud cubana y latinoamericana de principios del siglo XX.

Fue un internacionalista consecuente que libró, por la gran patria americana, la defensa constante y ardiente de sus pueblos.

Martiano poderoso que solo pensó en la unión de las Américas para verlas fuertes, respetadas, dominadoras y servidoras de la libertad, diosas; por eso dijo: “Esta unidad de la América solo puede ser realizada por las fuerzas revolucionarias, enemigas del capitalismo internacional, obreros, campesinos, indígenas, estudiantes e intelectuales de vanguardia. Ningún revolucionario del momento actual puede dejar de ser internacionalista”.

Fue asesinado en México el 10 de enero de 1929, a los 26 años, su pensamiento se suma a la base bolivariana y martiana de la unidad de Nuestra América.