
Songo – La Maya, 8 oct.- Che Guevara, nunca paro de descubrirte. Eres un enigma, han pasado los años y sigues con esa mirada nítida que invita a conocerte, a desentrañarte.
Para muchos eres el guerrillero que dejó la vida en la selva boliviana el ocho de octubre de 1967, para otros el mito, otros muchos te ven como un líder indiscutible.
Yo quiero verte como el hombre que amó, sufrió y buscó siempre un ideal a seguir y defensor de causas justas.
Estás hoy más presente que nunca, tus palabras certeras son acicate para seguir por los senderos de lucha constante por el bienestar propio y el de los demás.
Quiero verte andar y erguirte a sabiendas que hay millones en el mundo que te tienen presente porque tus palabras todavía resuenan como fiel reflejo de que tu, Che, fuiste, eres y serás ejemplo a seguir.
Ahí está tu consejo a los más jóvenes quienes tienen el deber de traerte al presente y llevarte hasta la eternidad. Esto se resume en estas palabras tuyas dirigidas a las nuevas generaciones de cubanos: “La exigencia a todo joven es que debe ser esencialmente humano, y ser tan humano que se acerquen a lo mejor de lo humano que se purifique lo mejor del hombre a través del trabajo, del estudio del ejercicio de la solidaridad continuada con el pueblo y todos los pueblos del mundo” (…)