Songo – La Maya, 22 oct.- El más universal de los cubanos se formó en las manos de Mendive, el cual atesoraba grandes virtudes que supo transmitirle. De ahí nacieron los conceptos esenciales de la prédica martiana: amor a la libertad, decoro, dignidad, prestigio, justicia, preocupación por los humildes, pureza de pensamiento.
La amistad de ambos era tan inmensa que el más universal de los cubanos llegó a expresar acerca de su maestro y amigo: “La amistad es tan hermosa como el amor: es el amor mismo". Este 24 de octubre se cumple el 197 aniversario del natalicio de Rafael María de Mendive.
Poeta que perteneció a la segunda generación romántica de Cuba, que dio inicio a una reacción del buen gusto contra la decadencia imperante entre los miembros de la generación anterior.
Pocos conocieron al bardo como lo hizo su más fiel alumno José Martí, quien, atrapado por la emoción y la reverencia, publicó en el periódico El Porvenir, de Nueva York: “Y ¿cómo quiere que en algunas líneas diga todo lo bueno y nuevo que pudiera yo decir de aquel enamorado de la belleza, que la quería en las letras como en las cosas de la vida, y no escribió jamás sino sobre verdades de su corazón o sobre penas de la Patria? (…)”
Mendive ese destacado intelectual que muchas veces se recuerda más por ser el maestro de Martí que por su gran destreza como poeta, fue todo amor y un eminente educador de vasta cultura.
Por eso hoy sirven de ejemplos a las nuevas generaciones estos dos grandes de la cultura cubana y universal, que no se puede hablar de uno sin dejar de mencionar al otro, el discípulo lo aprendió todo del maestro, el maestro confió plenamente en su discípulo. “Para todas las penas la amistad es remedio seguro."