Songo – La Maya, 16 oct.- "La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla". Prédica martiana que tiene vigencia hoy 16 de octubre al cumplirse el 64 aniversario del alegato de autodefensa de Fidel Castro, La Historia me Absolverá.
El Líder Histórico decide asumir su autodefensa en aquel juicio en su contra por los asaltos a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo. En este documento, el Comandante de la Revolución cubana señala lo que considera los males de la Cuba de entonces, resumidos en seis problemas fundamentales: El problema de la tierra, de la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y el problema de la salud.
Fidel y sus compañeros integrantes de la Generación del Centenario habían bebido en la fuente del pensamiento de Martí, conocían sus textos y se unieron a la idea de su misión independentista, que pudieron ver más lejos que los demás de su época, y no solo ver, sino actuar en forma consecuente. Por eso ante las disímiles preguntas, realizada en aquel estresante juicio, respondió categóricamente que ninguno de esos políticos presos, ni otros, tenían participación alguna en el asalto, ni como miembros del Movimiento. Nadie debe preocuparse de que lo acusen de ser autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada es José Martí, el Apóstol de nuestra independencia.
Les dijo a quienes lo juzgaban en respuesta al hecho de haber tomado las armas para hacer una Cuba mejor: "Se nos enseñó a querer y defender la hermosa bandera de la estrella solitaria y a cantar todas las tardes un himno cuyos versos dicen que vivir en cadenas es vivir en oprobios y afrentas sumidos y que morir por la patria es vivir".
Por eso hoy todos esos jóvenes vivirán siempre en el corazón de todos los cubanos y serán paradigmas de las nuevas y futuras generaciones, ellos cayeron por este pueblo que Martí quería cuando dijo: "El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos en la instrucción del pensamiento y en la dirección de sus sentimientos". Y acompañado siempre de la presencia martiana ya me despido.