Mart en el TurquinoSongo – La Maya, 22 may.- “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras". Esta máxima martiana tuvo vigencia ayer 21 de Mayo al celebrarse el 64 aniversario de la inauguración del busto del prócer cubano José Martí, en el Pico Turquino.                                                                                                                                                         

En el seno de la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano de La Habana, surgió la idea de colocar un busto del apóstol en la cima de esa montaña.  El hecho, que tuvo lugar en el año del centenario del Héroe Nacional de Cuba, tenía como objetivo rendirle homenaje cada 28 de enero, fecha de su natalicio. La obra la realizó la notable escultora cubana Lilian Jilma Madera Valiente.

Subir el Turquino era una prueba para militares y maestros en los primeros años del triunfo de la Revolución Cubana, y ahora una brutal meta de senderismo, montañismo y turismo de naturaleza. Ese lugar es de culto para la juventud cubana y en la actualidad para muchos extranjeros, jóvenes y mayores, sobre todo europeos, que buscan llegar a su punta, y tomarse una foto ante el más universal de los hombres para llevarla de recuerdo.

El busto tiene una frase en su base que reza: “Escasos como los montes son los hombres que saben mirar desde ellos y sienten con entrañas de nación o de humanidad”. Y como en efecto en esa expedición, participó la heroína de la Revolución Celia Sánchez Manduley, quien fue una de las que tuvo la iniciativa de poner en lo más alto de la sierra cubana las ideas del Maestro para que siempre estuvieran presentes, vivas en cada pensar y andar del cubano.

Cada 28 de enero la empinada altura del Turquino se viste de gala al sentir los pasos de cientos de jóvenes que buscan llegar a su fin para homenajear a través de canciones, poemas e historias al hombre que con su visión de futuro mantiene alerta y unida toda América Latina.

Y acompañado siempre de la presencia martiana ya me despido.La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.