Songo – La Maya, 6 ago.- La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en Songo - La Maya vive instantes de renovación y asume la misión de adecuarse a las exigencias del presente, aunque no renuncia a las misiones que le dieron origen.
Cobrar frescura con la incorporación de las jóvenes figura entre las principales incitaciones para un desempeño en cada bloque y delegación más acorde a las necesidades actuales. Pero no solo debe tratarse de sumar muchachas a los diferentes cargos sino de impartirles la debida capacitación, para que puedan emprender con eficacia y calidad sus funciones.
Resulta una necesidad vital el hecho de cambiar esquemas en virtud de elevar el funcionamiento y despertar la motivación, transformar métodos y estilos de cara a un mayor dinamismo en el quehacer de la organización, conforme a las características propias de cada estructura de base.
Por supuesto, no debe renunciarse a seguir incentivando a las familias a trabajar desde el seno del hogar en la formación de valores y principios éticos, el enfrentamiento a las indisciplinas sociales, el delito y las manifestaciones de corrupción.
Igualmente, se debe seguir enfatizando en el rechazo a la violencia de género e intrafamiliar generada en la comunidad, el combate a patrones sexistas y discriminatorios, la importancia de cumplir los planes de ingreso de la cotización, el desenvolvimiento de las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, la necesidad de enseñar a las nuevas generaciones la historia de la FMC y sus principales logros.
La pregunta que se impone es cómo adecuar el contenido de trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas para atraer mujeres a sus filas.
Hay que insistir en la importancia de personalizar más el trabajo en la base, de llegar a cada mujer de un modo atractivo, para que tenga sentido de pertenencia hacia la organización, que sienta que funciona de verdad porque se identifica con sus problemas, la representa y la orienta, y así erradicar el falso concepto de que solo está para cobrar la cotización o para hacer reuniones.
Tal vez, luego de más de cinco décadas, nos parece natural lo alcanzado por las cubanas en todos los sectores del país, pero no debemos olvidar que ha sido un proceso de lucha y entrega de varias generaciones, un legado que requiere continuidad.