homenaje jose maceoSongo – La Maya, 5 jul 2019.- Hay hombres y mujeres a los cuales no puede mencionárseles en pasado sucede así contigo José Maceo o mejor León de Oriente. A ti los cubanos todos y en especial los nacidos aquí en Songo – La Maya te tenemos presente siempre y te llevamos a todos los lados.

Fuiste un soldado ejemplar, con un valor solo comparado con el de tu hermano Antonio a quien venerabas. De ti hay una mil anécdotas por contar que cada cinco de julio se nos atraviesan en la garganta pues aquí donde abonaste con sangre la tierra te rendimos homenaje perenne mas este día es especial el recuerdo.

La historia recoge que….

“Ese día, según dicen los ayudantes más íntimos de José Maceo Grajales, observaron con gran sorpresa que el León de Oriente no tenía espíritu de pelea. El día anterior cuando acampaban en el Triunfo le llegó la noticia de la presencia enemiga en la zona. Salieron al amanecer en busca del enemigo hasta Ti Arriba, donde hace alto y desde donde se divisaban las llamaradas del incendio de los campos y casas que destruían las dos columnas enemigas.

José Maceo seguía los movimientos de las columnas con una impavidez asombrosa, cosa muy extraña en él, que jamás titubeó en presencia del enemigo. José ordena al Coronel Luis Bonne que con sus fuerzas avance sobre el enemigo, exigiéndole que antes de media hora quería oír el fuego. Transcurrida la media hora sin sentir el fuego de las fuerzas de Bonne llama al General Agustín Cebrero para que con sus fuerzas hostilice al enemigo, repitiéndole lo mismo que al Coronel Bonne.

Pocos momentos después ya impaciente por no sentir fuego, envía también al General Periquito Pérez con la misma orden sin que se sintiera fuego. Después de poco más de media hora sin que sintiera fuego, se impacienta, y ya fuera de sí, el León sacude la melena, monta su caballo noble y dice: "¡ Qué les pasará a esos generales! ¡Ahora sabrán lo que es pelear! ¡Venga mi escolta!", pica su caballo, arranca seguido de su escolta y marcha con dirección a donde se encontraba el enemigo.

José se adelanta a los suyos, llegando tan solo con un corto número de escolta de caballería a la Finca Delicias (…) grita como era su costumbre en los combates: ¡Aquí está José Maceo, Bara-jo!; trasmite una orden al teniente de la escolta, Salvador Durruthy y hurgue el plomo fatal que perforándole el cráneo, desploma para siempre aquel recio roble.

El teniente Durruthy, al abalanzarse a recogerlo, recibe también una herida que no le permite hacer lo que se proponía. En ese mismo momento se recrudece el combate, los cañones enemigos bloquean el espacio, tal parece que la muerte quería recibirla en su seno como él lo merecía: bajo una salva de artillería”.

(…)

La muerte dura e implacable…

“Por fin el fuego se aplaca, se corre la voz de la tremenda desgracia que enlutó a la patria dejando un vacío en el Ejército Libertador. El general Periquito Pérez tomó el mando de las fuerzas y recogió el cuerpo exánime del héroe, algunos afirmaban que aún tenía vida, otros que ya era cadáver.

Lo conducen a la Finca La Soledad, donde el doctor Porfirio Valiente le extrae el plomo y gran parte de masa encefálica, es entonces que se convencen de que todo había concluido, es cuando, de los ojos de aquello bravos patriotas, brotan lágrimas de dolor, al oírle decir al doctor, profundamente emocionado y temblándole la voz entre los labios:

¡El Mayor General José Maceo Grajales... ha muerto”...!

Cuando se recuerda a un héroe no hay muerte posible…

Han pasado 123 años y los nacidos en este terruño nos resistimos a imaginarte ausente por eso cada cinco de julio llegamos hasta el sitio exacto donde caíste mortalmente herido y te decimos que vives y estás presente más que nunca pues, hay hombres y mujeres a los cuales no puede mencionárseles en pasado y sucede así contigo José Maceo o mejor León de Oriente. A ti los cubanos todos y en especial los nacidos aquí en Songo – La Maya te tenemos presente siempre y te llevamos a todos los lados.

(Con fragmentos escogidos de la EcuRed)