Songo – La Maya, 31 ene 2019.- Recuerdo perfectamente el estribillo de una popular canción que dice: “Con una lata y un palo se arma el guateque cubano”.
Y eso amigo mío fue, precisamente lo que pasó en la comunidad de la Avispa, del Consejo Popular Alto Songo, en Songo – La Maya cuando se reunieron agrupaciones que en nuestra localidad cultivan el género de la música tradicional, en el primer evento “Estoy como nunca”, un evento que tiene como fin no solo mantener en alto un género tan pegajoso, tan sabroso y tan cubano, sino además rescatar la presencia simbólica en aquel lugar de uno de los artistas que sabe mantener el nombre de nuestro país en uno de los lugares más altos a nivel mundial, Eliades Ochoa.
Quizás al leer el primer párrafo de mi trabajo suene un poco a información, periodísticamente hablando, pero no, la necesaria introducción es para caer en esos elementos que los organizadores y participantes tal vez no ven, pero que el ojo agudo de un periodista siempre descarta.
Mire, el surgimiento de la idea tuvo un sano motivo, darle vida a la casa natal de Eliades, buscar la manera de que ese lugar que sirvió de cuna a un gran sonero, se convierta en cuna de muchos soneros. Mi percepción, genial la idea. Y si bien dice el refrán que del dicho al hecho va un buen trecho, en este caso el trecho no fue muy extenso, aunque costó su sacrificio por parte de los trabajadores de cultura del territorio, pero rompieron el hielo y se hizo la magia.
Si me pidieran una palabra para definirlo diría: Emocionante, y sí, muy emocionante fue primeramente verlos subir por la empinada loma con sus instrumentos al hombro; atrevida la invitación a Eliades y sus músicos, aún sabiendo que era la primera vez, esa salida siempre sujeta a errores; valientes los músicos, muchos de ellos sin categoría pero que no solo lograron la hazaña de tocar ante unos consagrados integrantes del grupo Patria, sino además hacerlos bailar, cantar y embullarlos a tocar al unísono. Detalles, sí existieron, perfeccionar la organización, mejorar la conducción, lograr mayor divulgación y algunos más que seguro se irán limando a medida que ganemos en experiencia.
Lo cierto es que ante la ausencia de Eliades por cuestiones de trabajo, envió a algunos de los integrantes de su orquesta, con la asistencia directa de su hijo Eglis Ochoa y no pudo ser mejor la idea. Satisfechos quedaron y así se lo transmitirían a Eliades. La promesa de colaborar quedó entre los de aquí y los de allá para que el evento “Estoy como nunca” se convierta en el espacio para llegar a todos los de la comunidad y un poquito más, con ese ritmo tan cubano, tan montuno y tan contagioso.
Ojalá y “Estoy como nunca” reciba el apoyo que se merece y que suene y resuene en nuestras campiñas de la Loma de Avispa la buena música tradicional y que se arme con lata, con palo y con sabor un guateque de los buenos en la casa natal de Eliades Ochoa.