carro palonSongo – La Maya, 22 sep.- Leonardo Acosta sostiene que un hit musical llega cuando se le da al público lo que esperaba, según esta teoría millones de nacionales necesitaban que el reggaetonero Yosvany Sierra Hernández  dijera sus palabras y ahora la adoptan como discurso y la verdad el Palón Divino, esa pieza de ritmo pegadizo y monotonía estrepitosa, incoherente, obscena;  se escucha en todas partes, casi todo el tiempo.

A mí en lo particular me importara poco si no fuera porque los seguidores de Chocolate han  hecho ubicuo el tema. Una cosa es que le guste al médico el Palón… y otra que lo saque en la consulta, que le guste al guagüero y lo plante  en los pasillos del ómnibus, que lo prefiera el maestro y lo explique en su clase. El Palón… y ese señor que lo creara, señores, en su lugar.

Descuartizar la pieza no  tendría mucho sentido, repito,  no me espanta, si está el Palón incluso en un carro soviético y hasta rojo es porque ese chofer está absolutamente identificado con la pieza en cuestión y el director de la empresa o no lo sabe o cree que es lo normal. Quizá sucede que un sector quiere arremeter y lo hace de esa manera.

Puede que el hecho responda a lo que Freud llama el malestar en la cultura, ese cerco que nos impone todo cuando coloca orden a la sociedad, según la teoría somos unos neuróticos quienes no nos atrevemos a salir de lo impuesto y el sexo, según Freud es la peor y más fuerte de las limitaciones.

Pues de ser así esta gente encontró el mejor himno para ir contra la cultura: “Soy negro, soy feo, pero soy tu asesino… Tú me llamas pa Ch”… lo dice un par de muchachos quienes en un coche llevan pasajeros. Les da igual si va una señora de una u otra religión, si va una niña de cinco años (que por cierto, lo bailaría), da igual. Nadie puede detener ese Chocolate demasiado amargo para unos, divino para miles.

Pareciera que es consensuado, una complicidad general,  no entiendo por qué razón sigue ese hombre diciendo su sarta de cosas en todas partes, casi a cualquier hora, incluso en un camión soviético rojo de una empresa estatal socialista.

No creo que haya que prohibir, ese género surge porque hay quien lo requiere, lo paga, lo consume. Hablo de que no necesito el tal Palón… en todas partes, a toda hora, además como diría  el profesor argentino Osvaldo L. Delgado “Incluso Freud va a formular que forzar a los individuos a ser mejores que lo que su naturaleza le permite, lleva a lo peor”.