
Songo – La Maya, 13 sep.- El son, el changüí, el nengón, la trova, la timba… sufren una “gripe” cuasi mortal. Partamos de un hecho simple, ni en la era antes del reggaetón (AR) el mayor compositor de música popular bailable cubana de los últimos tiempos, Juan Formell, logró un solo hit internacional y pegaba todos sus discos, casi todos sus temas en Cuba.
Ahora, en la era del reggaetón (DR) el sonido cambió de manera rotunda, como ha ido cambiando todo. En solo 30 años los teléfonos dejaron de ser unos aparatos enormes a los que había que discar o echarles monedas y pasaron a ser pequeños objetos en los que llevamos la biblioteca, la discoteca, el radio, películas, cámaras de video o fotográficas y de querer, y tener dinero, llamaríamos a Kirguistán a Australia o el Salvador. Así de rotundo también cambió el sonido y la forma de crearlo.
Hoy Gente de Zona solo necesita un hombre con una computadora para componer y exponer su éxito en todo el mundo, más éxito que la decena de músicos que cuenta Van Van, La Revé o la historia de La Aragón. A Alexander Delgado ninguna falta le hace tener la trompeta de Alexander Abreu.
Ninguno de nuestros directores de orquestas con sus rastras llenas de instrumentos costosos es más popular que el dúo Gente de Zona.
Todos ellos corren el riesgo terrible de la rotura de un piano, una guitarra que en medio del concierto transmita corrientazos al músico y un largo etcétera.
Gente de Zona solo necesita un hombre con una computadora y los audios, nada más. Todo el equipaje del éxito de Gente de Zona cabe en una mochila. Van Van, Alexander Abreu, Manolito Simonet o La Aragón necesitan de una guagua repleta y hasta camiones para llevar toda la parafernalia al uso.
Sume que a Alexander Delgado, cito el ejemplo más visible, no estudió quince años un instrumento, ni educó su voz en ninguna escuela. Cambió el tiempo, el sonido, el modo de orquestar y manda el mercado. Hasta las tiendas de discos son prescindibles. Hoy las canciones también se pueden comprar con el citado teléfono.
No hay remedio señores el mundo giró rápido y la inercia pasa factura. Es siglo XXI, vivimos la era DR y ya no se escriben cartas, la música igual ha cambiado, nos queda defender la patria de la canciones desde una ¨trinchera¨ complicada. Hay que sacar bien la pasión, hacer con rigor los sones, cantar para pocos en rincones y cafés, en bares posibles y esperar a ver si vuelve la moda, si el mercado sorprende. Si se puede levantar cabeza en la era DR.