Songo – La Maya, 3 abr.- ¿Eres de las personas que se pasan el tiempo criticando a los demás? ¿Te crees dueño de la verdad absoluta a la hora de señalar los defectos ajenos…? ¿…Y sin embargo te cuesta trabajo asimilar las críticas que te hacen a ti?
Con este tipo de actitudes podemos encontrarnos a cada paso. Pero la clave del asunto está en saber criticar.
En la cotidianidad, todo tipo de crítica ofrece una opinión distinta a la nuestra, un punto de vista diferente sobre lo que hacemos o pensamos.
Las críticas casi nunca nos caen bien, porque generalmente tienen como objetivo hacernos conscientes de un error que debemos remediar. Pero tenemos que saber asimilarlas y aprovecharlas para mejorar nuestra actitud.
Claro que no me refiero a aquellas que se basan en la envidia, la manipulación, la venganza personal y otras malas intenciones.
Las críticas destructivas se convierten automáticamente en un insulto, es por eso que nadie las puede ni debe aceptar. Pero tampoco es necesario entrar en polémica si recibes una crítica de este tipo, pues la persona que te está criticando pierde la razón si no lo hace con las formas adecuadas.
No entres en el juego, en este caso no tienes que saber asimilar nada, simplemente quererte lo suficiente a ti mismo para evitar que alguien pueda rebajar tu autoestima.
Si consideras que las críticas comienzan a ser impertinentes y se convierten en burlas, no dudes en cortar la conversación por lo sano, pero hazlo de una forma correcta y respetuosa, no te pongas a su nivel, no devuelvas el insulto.
Existen muchas personas que hasta pudiera decirse que disfrutan criticando a los otros. Se pasan la vida viéndole los defectos a Fulanito o Fulanita, criticando la ropa de Menganita, tomando a mal todo lo que dice Sutanito… Y lo peor es que quienes juzgan así a los demás, la mayoría de las veces tienen muy pocos argumentos a su favor... Como dice el refrán, se pasan la vida viendo la paja en el ojo ajeno y no ven la viga que tienen en el suyo.
La mejor forma de evitar esa costumbre tan negativa es darnos cuenta de que casi todo aquello que criticamos en los demás nos muestra un aspecto de nosotros mismos que nos incomoda, nos avergüenza o que censuramos. No debemos criticar solo para señalar los errores de los demás, sino para procurar avances en los resultados de la labor, o en el rendimiento o actitud de otra persona.
Cualquier comentario fuera de lugar, no solo ofende, destruye además la buena comunicación, la imagen y opinión que se tiene de las personas y, por si fuera poco, habla muy mal de nosotros mismos.
Para que nuestra crítica tenga valor, se necesita una actitud honesta, leal y sencilla. Por otra parte, si algo nos disgusta o incomoda, no hay por qué escondernos en el anonimato, generar rumores o crear conflictos.
Si deseamos que las cosas y las personas mejoren, lo correcto será acercarnos a los interesados y expresar abiertamente nuestro punto de vista… Siempre dispuestos a escuchar y a obtener un resultado provechoso para todos.
El objetivo de este tipo de crítica es, pues, mejorar lo mejorable. Esa es la llamada crítica constructiva.
El valor de la crítica constructiva se fundamenta en el propósito de lograr un cambio favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, con actitud de respeto y sentido de colaboración.
Hacer una crítica constructiva para ayudar a los demás es una actitud madura, responsable y llena de respeto por nuestros semejantes.
Expresar o asimilar una crítica no genera tanta ansiedad cuando sabemos cómo hacerlo de forma adecuada y en qué medida debemos dar importancia a las opiniones ajenas.
Ten en cuenta que una cosa muy importante es elegir el momento y el lugar adecuado para hacer la crítica. Es conveniente prevenir a la persona, de forma amable, para que no se lleve un disgusto y se lo tome mal.
Antes de criticar a otro, debemos mirarnos a nosotros mismos y examinarnos con el mismo rigor y criterio, no sea que tengamos los mismos defectos. Reconocer nuestras intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar las palabras.
Para hacer una buena crítica constructiva te tienes que centrar en la persona a la que vas a criticar, no involucres a los demás ni pongas en boca de otro lo que estás diciendo tú. Habla por ti.
Recuerda siempre que ante una crítica siempre tienes que ofrecer soluciones, alternativas, explicar de forma tranquila y relajada lo que habrías hecho tú en su lugar.