Songo – La Maya, 17 mar.- ¿Cuándo fue la última vez que escribiste o recibiste una carta? Probablemente tu respuesta sea “hace tiempo”, o quizás nunca te hayas comunicado por esta vía. Pero si te preguntamos cuándo fue la última vez que escribiste o recibiste un SMS o un correo electrónico, tal vez la respuesta sea diferente.
Y es que con los avances tecnológicos, el Internet y la telefonía móvil, los mensajes electrónicos parecen haber llegado para quedarse, desplazando en gran medida a las cartas escritas a mano.
Hasta hace pocos años, cuando alguien deseaba enviar una carta, escribía el texto a mano, lo ponía en un sobre, le pegaba un sello, anotaba la dirección del destinatario, buscaba un buzón o una oficina de correos y la enviaba.
Este había sido el procedimiento tradicional de correspondencia hasta la llegada reciente del correo electrónico.
Seguramente muchos de nosotros hemos vivido la experiencia de recibir cartas de amor, de familiares o de amigos, tarjetas, postales...
Pero con la llegada de la era digital y la mensajería electrónica, todo esto parece cosa del pasado.
Ahora para comunicarnos usamos los mensajes de texto, para tomar notas usamos las aplicaciones del celular y si queremos coordinar alguna reunión, mandamos correos electrónicos.
O sea, de la comunicación escrita por carta se ha pasado a la comunicación por SMS, email o Chat, haciendo que las relaciones interpersonales sean más frías y distantes, que no importe tanto la ortografía ni la gramática, sino la inmediatez con que se escriba.
De este modo han aparecido nuevos vocablos, llevando a una comunicación con cada vez menor trato personal y con una degradación en el lenguaje. También se ha generalizado el uso de abreviaturas o de algún tipo de lenguaje cifrado, lo cual poco a poco va deformando el idioma.
Aunque este tipo de comunicación también tiene sus puntos a favor, por ejemplo la inmediatez con que se envía y recibe el mensaje.
Mientras, entre las ventajas de las cartas manuscritas podemos mencionar que el hecho de recibir una, le demuestra a la otra persona que quisiste hacer algo especial para ella.
Mandar un correo es algo fácil que no te toma más de cinco minutos, pero escribir una carta implica sentarte, buscar una hoja de papel y un lápiz, pensar cada palabra, ir al correo, comprar un sello y enviarla. No es solo la acción de mandarla, sino el tiempo que empleaste para hacerlo.
No es lo mismo abrir un mensaje electrónico que recibir una carta o tarjeta en casa. Desde el momento en que llega el correo, la otra persona sentirá una emoción grande.
Y la expectativa aumenta al leer el remitente, abrir el sobre, sacar la carta y desdoblarla. La mejor parte será cuando vea tu escritura y no una serie de letras tecleadas en una computadora o un celular.
El simple hecho de hacer algo para alguien con tus manos ya es un signo de querer darle algo más personal, que te haya tomado tiempo y a lo que le hayas puesto sentimiento.
Además, en una carta cada palabra cuenta pues hay que pensar antes de escribir para no enviar algo lleno de borrones, y resumir lo que en verdad quieres expresar por la limitación de espacio.
También puedes ser creativo. Tener un papel y un lápiz te da la posibilidad de dejar volar tu imaginación y expresarte con dibujos, colores… Dicen que una imagen vale más que mil palabras y una hecha por ti será aún más especial para la persona que la recibe.
Una carta puede perdurar en el tiempo. Seguramente tus abuelos o padres tienen algunas cartas guardadas que significan algo especial para ellos.
Es que eso precisamente es lo hermoso de escribir: tus sentimientos quedan plasmados en un papel que quedará contigo o con su destinatario todo el tiempo posible.
Dirás que el correo electrónico también queda guardado, pero no es lo mismo tener algo tangible y real que virtual.
Sin embargo, a pesar de estas razones, cada vez más personas, principalmente adolescentes y jóvenes, utilizan la mensajería electrónica como medio eficaz y rápido de sortear fronteras;…
Pero, a la hora de comunicar ideas, la gran mayoría de los usuarios no escribe textos largos y bien pensados, sino mensajes agitados y a veces incomprensibles.
Esto ha generado, según los expertos, un nuevo tipo de escritura, menos formal y más abreviada por los desafíos de la inmediatez.
Ahora bien... ¿alguien puede guardar los mensajes de texto por más de una semana? ¿Se leerán dentro de algunos años aquellos correos conservados en la memoria de la computadora, si es que alguien realmente los almacena?
En fin, la carta, como medio de comunicación, no ha perdido su utilidad ni su papel en la sociedad actual.
Así que te proponemos algo: esta semana, encuentra un rincón tranquilo y escribe una carta para un ser querido. Una carta de amor, de perdón, de reflexión, de sueños…y al día siguiente, entrégala en el correo, aunque la persona viva en tu propia casa. No hay nada como recibir una carta de verdad.