Miravalles

Songo – La Maya, 1 nov.- Para Alegrías de sobremesa nada ha sido más duro que el tiempo. Poco a poco Alegrías… se ha puesto tan triste que duele, y es que se le mueren, se le van, se le pierden  los personajes y no hay cómo encontrar sustitutos.

Ahora se va Reinaldo Miravalles, que no era solo Melesio, era un cubanazo a quien había que poner freno porque te robaba el protagónico, te dejaba casi en cero de tanto don, que lo mismo era un viejo verde, un agente de la CIA o un trotamundos. Ese viejo era casi Dios.

En Alegrías…  Reinaldo Miravalles hacía junto a Enrique Arredondo, Idalberto Delgado y Aurora Basnuevo  un cuarteto simpar. Bajo la pluma de Alberto Luberta estos actores y actrices se despachaban cualquier emisión. Las disputas del guajiro con Arredondo eran de campeonato y se notaba que entre ellos había una suerte de contrapunteo salido del guión, con morcillas de parte y parte.

Melesio era de los guajiros enamorados y rabiosos a quien había que tratar con cuidado, porque sacaba el machete, siempre con dinero pero de cartera escondida en los mismísimos zapatos, un arquetipo único, porque su guajiro no era de burla.

Ya hace mucho no estaba. Alegrías de sobremesa  lo perdió antes, Melesio se había ido , ahora abandona el terreno también su creador,  Reinaldo Miravalles, ese cubano que es una suerte haber tenido en nuestro team, aquel que daba vida y mil risas con sus ocurrencias, con aquel tono suspicaz con el que anunciaba: “María les manda muchos recuerdos, y pregunta cuándo van a ir pod casa,” o aquella manera con que en la mismísima casa de Rita le decía en tono burlón a su esposo: “Miren a Paco Cará”, y este luego de todo el show se quejaba: “Que gente caballero, pero qué gente”… y hacían a Progreso reinar en toda la isla. Adiós maestro, descanse en paz.