maestriosSongo – La Maya, 22 dic.- Me alejo de las formalidades para entrar en un mundo maravilloso. El de la amistad y la cordura, la razón y los sueños, lo posible y lo remoto, lo eterno y lo seguro. Todo esto resume la labor de los maestros.

Hoy se celebró el día del educador aquí en el municipio, fueron reconocidos muchos de los que un día supieron poner rumbo firme a mi destino y al de tantos otros songomayenses.

Para hablar de educación siempre voy a tener tiempo. Nada me place más que reconocer el trabajo de los hombres y mujeres de Songo – La Maya que se dedican a enseñar.

Nunca será suficiente lo que hagamos para agradecer tanta enseñanza dejada por estos hombres y mujeres que a pesar de los pesares se han mantenido ahí fieles a su profesión, sin quebrantar ni un ápice su espíritu de hacedores de futuro.

Justo hoy comparto emociones de todo tipo con quienes fueron, son y serán maestros de alma, corazón y vida porque así lo sienten y asumen cada día para entregarlo a los más jóvenes y poner rumbo firme a los destinos de muchos songomayenses como yo.