Songo – La Maya, 17 oct.- Hoy y ahora puede ser el momento justo para celebrar. Desde Songo – La Maya quiero decirles a mis médicos lo que significan para todo el pueblo que los aclama y los venera.
Ustedes son ángeles guardianes, fieles veladores del cuerpo y del alma y luchadores contra viento y mareas de los más infinitos males por eso hoy todos los días hay que reverenciarlos.
Sé que el tres de diciembre es el día escogido para rendirles el homenaje que merecen pues en esa fecha uno de los grandes galenos para más suerte cubano, Carlos Juan Finlay y Barrés, nació en Camagüey, en 1833, quien descubrió del agente transmisor de la fiebre amarilla.
Yo sé que hoy muchos de ustedes mis médicos están más allá de las fronteras de esta isla hermosa dando amor, llevando la luz a los más desvalidos, esperanzando a quienes se desfallecen ante las adversidades… Mis médicos queadivinan, alivian y confortan.
Otro tanto de mis médicos están aquí mismo a nuestro alrededor y de igual manera curan, sanan y previenen. A todos y cada uno quiero decirles no descansen, sigan adelante, ustedes mis médicos tienen un mismo fin arrebatarle vidas a la muerte.
A mis médicos hoy se les felicita, se les reconoce por su entrega sin límites y la voluntad de levantarse ante las dificultades, ustedes no se deben a sí mismos dejan de hacerlo en el momento justo de escoger esta profesión.
A mis médicos llegue hoy y ahora hasta Venezuela, Brasil, Haití, Ecuador, Honduras, países africanos y hasta los más recónditos sitios de la geografía songomayense el más grande agradecimiento por tanto y por todo.