
Songo – La Maya, 12 may.- Una cofia, una bata y unos zapatos blancos, así se acerca la enfermera Raíza y recibe a quienes la necesitan, con el rostro sonriente y la mirada comprensiva.
La enfermera, esa persona que se dedica al cuidado y atención de enfermos y heridos, siempre solícita, se acerca al paciente y hace suyo cualquier padecimiento.
Desde la fundación de la primera escuela de enfermería en el mundo, las enfermeras y enfermeros se han convertido en figuras imprescindibles; en la mano derecha e izquierda; en seres de obligatoria presencia.
La enfermería, profesión de amplia humanidad, responde al caritativo accionar del hombre, el cual cuida y defiende a sus iguales cuando se hallan heridos o enfermos; se basa en esta elemental actitud de nuestra especie aunque siguiendo siempre procederes clínicos y una elemental y elevada profesionalidad.
La atracción que ejerce sobre quienes la practican es tan fuerte que la opción de volver a nacer, se vuelve posible, realizable, si quienes hoy lo son, pueden en otra vida serlo otra vez, porque ser enfermera o enfermero más que una profesión es una forma de vida, más que hacer es simplemente, ser.
En este día, los songomayenses todos saludan, celebran y agradecen a quienes se dedican a esa labor.