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Songo – La Maya, 29 jun.- Cuando se habla de salud pensamos inmediatamente en calidad de vida. Nuestro país tiene programas y objetivos prioritarios para el sector de la salud pública dirigidos a eliminar todo tipo de enfermedades.

Ejemplos de estos programas tenemos el materno infantil, el de los médicos y enfermeras de la familia, el de vacunación, planificación familiar entre otros. A esto agregamos los grupos de especialistas existentes desde cada área de salud hasta los hospitales donde se garantizan todos los servicios necesarios para cada padecimiento.

Cierto es que todavía existen fallas en todo el sistema que dañan o entorpecen los servicios de salud, fallas en su mayoría de carácter subjetivo o dependientes del propio hombre.

También es bueno saber que depende de nosotros mismos mantener y cuidar del cuerpo y el alma. ¿Cómo lograr esto?

Lo primero es mantener una vida alejada de hábitos nocivos como el cigarro y el alcohol. Adicciones que provocan padecimientos y enfermedades mortales.

Las medidas higiénicas sanitarias que llevemos cada uno de manera independiente en nuestros hogares, centros de trabajo y vida diaria permitirán también mantener una buena salud y contribuir con la de los demás.

Por estos días están presentes las llamadas Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA) y las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) que no son otra cosa que las diarreas y los catarros… pero cuidado ante cualquier síntoma hay que acudir al médico, único facultado para diagnosticar estas dolencias.

Estas enfermedades también pueden prevenirse con medidas higiénicas como lavarse las manos antes de manipular los alimentos, hervir el agua, no sólo la destinada a niños y ancianos si no para todos, hacer higienización dentro y fuera de casas, centros laborales y en las comunidades.

Una medida devenida un ritual es sin lugar a dudas el autofocal familiar y laboral el cual permite mantener bajo control la posible infestación por focos de mosquitos Aedes Aegypti transmisor del dengue y la fiebre amarilla por lo que todos sin excepción debemos atacarlo.

Todo lo expuesto hasta ahora nos permite a cada uno de manera individual convertirnos en vigilantes permanentes de nuestra calidad de vida que se traduce sin lugar a dudas en salud óptima para todos.