caldero cafeSongo – La Maya, 15 nov 2019.- Desde el mes de octubre estamos en plena cosecha de café aquí en Songo - La Maya. Algo que nos ayuda en lo económico y nos hace recordar lo rico de un trago mañanero pero con el punto, como le llamamos, de tostado que se necesita.

Desde el propio descubrimiento del grano en África y su consecuente adaptación a la vida doméstica y social del hombre, poco a poco, se buscó las mejores vías para consumirlo. Desde los tipos de tostado mecánico en las fábricas hasta el hogareño, buscamos ese llamado punto que proporciona la exclamación de: ¡qué rico está este café! o ¡qué buen punto tiene!

Llegó a Cuba en 1748 y desde entonces devino un cultivo importante, por su adaptación al clima y su proliferación por toda la isla.

Songo - La Maya aporta lo suyo, nos encontramos en la ruta del café santiaguero, con importantes sitios como La Luz, donde todavía permanecen ruinas que atestiguan la presencia franco haitiana y el horror de la esclavitud.

Pero a pesar de eso, el café, su historia y su tostado nos dejan un aporte insustituible a la cultura cubana y a la local. Nos recuerda a las abuelas con sus paños en la cabeza para no coger el fuerte olor a leña y al grano, el ponerle fuego intenso al principio y luego esperar que deje de traquear, añadir la cantidad exacta de azúcar para que tiña y quede esponjoso y brillante. cafe

Para cerrar todo este ritual tenemos que con pilón a la antigua o molino extraer el fino polvo que nos dejará el sabor inconfundible del café cubano, el mañanero, ese con el que exclamamos: ¡qué rico está este café! o ¡qué buen punto tiene! Esa es otra de nuestras tradiciones ¿quién lo duda? ¡Así ha sido siempre!