estresSongo - La Maya, 20 de feb. - Es muy común en nuestra vida cotidiana, escuchar a las personas que nos rodean decir en algún momento que están estresadas, que se sienten agobiadas por los problemas y las responsabilidades.

En efecto, el estrés puede ser más frecuente de los que imaginamos, y como si fuera poco, no solo afecta a los adultos, sino también a adolescente y jóvenes.   Esto es algo bastante negativo, pues tiene efectos muy dañinos en la salud física y mental.

El término estrés, que etimológicamente significa tensión, ha sido utilizado para describir una variedad tan grande de estados patológicos, se ha convertido un concepto demasiado amplio y ambiguo. Aunque suele expresar un sentimiento de exaltación, de andar con apuro por la vida. Es frecuente escuchar que lo padecen los dirigentes de máximo nivel, los ejecutivos, los profesores, los profesionales, las amas de casa, pero también los jóvenes, los niños,… todos sufren los efectos del estrés.

Vivimos en un mundo globalizado, en el que estamos rodeados de computadoras, teléfonos, medios de comunicación que nos mantienen constantemente informados sobre catástrofes y crisis de toda índole, peligros para la salud, guerras, lo cual repercute en nuestra vida diaria. El estrés es un fenómeno producido por el instinto del organismo de protegerse de las presiones físicas o emocionales o, en situaciones extremas, del peligro.

Nadie puede vivir sin experimentar algún grado de estrés todo el tiempo. El estrés no es necesariamente malo para ti; es la sal de la vida, porque cualquier emoción, cualquier actividad, causa estrés.

Según varios psicólogos, el estrés no es una enfermedad, es una condición absolutamente normal de vida propia del proceso adaptativo de la persona. O sea, si es de grado moderado, pudiera beneficiarnos. Sentirnos bajo cierta tensión al realizar una tarea nos mueve a esmerarnos y a trabajar vigorosamente

Entonces, ¿cuándo se vuelve perjudicial el estrés? Pues solo produce efectos adversos cuando es agobiante o no somos capaces de asimilarlo.

Las causas de estrés pueden ser variadas, por situaciones que se pueden cambiar y por otras que están más allá de nuestro control, que van desde la pérdida de un ser querido, separaciones, temor a la enfermedad o problemas económicos, hasta la tensión por no llegar a un sitio a tiempo.

Cada quién manifiesta el estrés de distinta manera y con diferente intensidad. Depende de las características personales, por lo que a veces no reconocemos sus síntomas.

Entre las consecuencias del estrés están la ansiedad, el cansancio, agotamiento o pérdida de energía, dolor en la espalda, acné, dolores de cabeza, presión sanguínea alta, insomnio, caída del cabello, malestares estomacales…

También se puede ganar o perder peso, cambios de humor, disminución de la autoestima, dificultad para tomar decisiones, entre otras consecuencias. Además enfermedades como la gripe, gastritis, úlceras, migraña, contracturas musculares, artritis, alergias, asma, diabetes mellitus, infartos, cáncer, pueden estar relacionadas con el estrés.

Por otra parte, puede ocasionar problemas sexuales como impotencia, eyaculación precoz, coito doloroso, menstruación irregular, disminución de la fertilidad, vaginismo y alteraciones del deseo. Tampoco hay que quitarle importancia a lo efectos emocionales que provoca como miedos, fobias, depresión, trastornos de la personalidad, conductas obsesivas y compulsivas, alteraciones del sueño…

Y en el caso del estrés crónico, este es un estado de alarma permanente que puede producir alteraciones funcionales orgánicas, enfermedades cardiovasculares y hasta la muerte.

En resumen, queda claro que el estrés puede ser un factor muy determinante en el origen de muchos problemas de salud y en el empeoramiento de otros.

Pero, ¿qué podemos hacer para evitar sus consecuencias negativas?

Uno de los principales problemas es que con frecuencia ni siquiera nos damos cuenta de nuestro nivel de estrés. Nos acostumbramos a la vida que llevamos y ya no le prestamos atención a lo que sentimos. La mejor forma de evitar el estrés es educando a nuestro organismo en las condiciones ideales para que sea capaz de superarlo por sí mismo. Es indispensable un estilo de vida sano, el ejercicio físico moderado, el reposo, la recreación y la relajación.

Lo mejor ante una situación de estrés es relajarse. Tomar la situación como un problema que puede solucionarse, y que sólo puede ser encarado con un espíritu calmado y positivo. Por eso respira profundo, haz deporte, intenta reír y sentirte bien a menudo, es gratis y saludable.

                                          

Autor: Liliana Sierra Sánchez

                                                  

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