Songo – La Maya, 18 feb.- Cada 18 de febrero se conmemora en todo el país, el día del instructor de arte.
En esta fecha recordamos el natalicio de quien fuera una de las figuras más significativa del arte cubano, Olga Alonso González. Originaria del barrio capitalino San Miguel del Padrón y de procedencia obrera, Olga, al triunfo de la Revolución estudiaba en la escuela de comercio de Ayestarán donde se incorpora a la Asociación de Jóvenes Rebeldes.
Su voluntad por colaborar en todo lo que necesitara el naciente proceso revolucionario, la llevó a ingresar en la Federación de Mujeres Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución, participó además en la primera zafra azucarera, estudiando al mismo tiempo de manera intensa.
Para 1961 ingresa en la escuela de instructores de arte, graduándose el seis de septiembre del 63 en la especialidad de teatro, pero poseía grandes condiciones además de teatrista como intérprete de danza moderna y una gran pasión por la literatura.
Durante su ardua labor creó varios grupos de aficionados integrado por niños y adultos, lo que conllevó a que muchos catalogaran su trabajo como sin fronteras; creó también campañas de buen hablar entre los campesinos, propició la creación de consejos populares de cultura, integrándose como maestra en la aulas de seguimiento, preparando a los jóvenes con mayores posibilidades como monitores para extender las ramas del arte a toda la geografía, otro de los méritos atribuidos es la fundación de bibliotecas.
En 1960, Fidel hizo un llamado para que los jóvenes se incorporaran a la enseñanza del arte en las granjas y cooperativas de todo el país, Olga estuvo entre las primeras en incorporarse pues consideró que debía probar sus fuerzas e ir a enseñar y aprender de los hombres del campo.
El día 4 de marzo de 1964 el vehículo en que viajaba para llegar a un grupo de campesinos e impartirles clases en las lomas del Escambray, se volcó provocando la muerte de la muchacha de solo 19 años de edad.
Pocas semanas antes de su muerte, Olga Alonso escribiría en su diario: “Solo tenemos derecho a morir, cuando entreguemos a nuestros hijos el boceto del comunismo”.
La pasión desbordada por esta joven al transmitir el amor por el arte a los campesinos en las zonas donde trabajaba y los resultados de su intensa labor son el mejor legado a las nuevas generaciones de instructores de arte, quienes tienen en sus manos el compromiso de hacer del arte un arma más en la lucha por mantener en alto el nombre de nuestra Revolución.